El deporte ha sido considerado tradicionalmente un medio apropiado para conseguir valores de desarrollo personal y social; afán de superación, integración, respeto a la persona, tolerancia, acatación de reglas, perseverancia, trabajo en equipo, superación de los límites, autodisciplina, responsabilidad, cooperación, honestidad, lealtad, etc.

Son cualidades deseables por todos y que se pueden conseguir a través del deporte y de la orientación que los entrenadores y familia le den, siempre con el apoyo de todos los agentes implicados en él, de forma que estos valores se desarrollen y perduren en la persona y le ayuden a un completo desarrollo físico, intelectual y social y por añadidura a una mejor integración en la sociedad en que vivimos.

Allá por la década de los años 80 del pasado siglo D. Victor Romero, profesor de Matemáticas y Educación Física del Colegio Concertado San José, una gran persona y visionario para su época fundó en la población de Móstoles, lo que se denominó Asociación Deportiva Raíces. Inicialmente el ámbito de actuación de esta Asociación se circunscribía exclusivamente al deporte municipal de localidad, dentro de la amplia oferta deportiva, y en concreto de la disciplina de baloncesto, que ofrecía en aquel momento el municipio de Móstoles.

Fue esta persona la que generó en varios de sus jugadores de aquella época el gusanillo de la práctica del deporte de la canasta fomentando una práctica deportiva educativa adecuada a las necesidades de las y los escolares, pero a su vez y de una manera inconsciente y apenas palpable la inquietud de ser futuros entrenadores.

No fue hasta comienzos de la década de los 90, cuando varios de esos jugadores y ahora ya entrenadores se unieron para dar forma a un proyecto más ambicioso; transformar a la actual Asociación hacía un Club de Baloncesto y en una competición más exigente, Federación. Es por ello que en el Colegio Público Antonio Hernández, D. Óscar Bravo Montero, D. Luis Miguel y D. Fernando Alcalá generan los primeros equipos federados de la Asociación, en concreto 3 equipos masculinos, que participaron ese primer año en la competición federada organizada por la Federación Madrileña de Baloncesto.

Con el paso del tiempo y provocado por un necesario salto cualitativo y cuantitativo de jugadores y equipos, se toma la decisión de dejar muy a nuestro pesar el Colegio y trasladarlos a otra instalación que permitiera esa necesaria evolución y, que supuso para la localidad y para nosotros mismos, una “explosión demográfica baloncestística impresionante y de calidad inesperada”, pasando a generarse ese primer año la significativa y nada despreciable cifra para la época de 13 equipos, entre masculinos y femeninos.

Con el paso del tiempo aquella iniciativa se consolido enormemente reconociéndose nuestro trabajo tanto por parte de las Instituciones Públicas, deportivas así como dentro de la sociedad mostoleña, y que a día que todavía perdura en la memoria y en los corazones de muchos de los mostoleños de aquella época, pero que debido a numerosos elementos sociales, económicos, laborales e institucionales, tuvo su fin a finales de la década de los 90.

Precisamente por este reconocimiento social junto con la inquietud inequívoca por lo momentos que vivía el baloncesto en este Municipio, nos llevó a unirnos a varios de los integrantes de ese Proyecto inicial en el año 2013 para relanzar nuevamente este Proyecto, en base a esa finalidad inicial con la que se gestó este Proyecto en los años 80.